Historia de la cerámica de Muel: del alfar mudéjar a hoy

Cuando hablamos de Muel, es fácil pensar primero en la Ermita de Nuestra Señora de la Fuente o en la presa romana que lleva siglos junto al río Huerva. Pero hay otra herencia, menos visible hoy en las calles del pueblo, que durante generaciones puso el nombre de Muel en los hogares de toda la región: la cerámica de Muel.

Es una historia con más giros de los que parece: un oficio que llegó a ocupar a casi todo un pueblo, que estuvo a punto de desaparecer para siempre, y que sobrevive hoy gracias a una decisión tomada hace más de sesenta años.

Pieza de cerámica de Muel antigua en azul sobre esmalte blanco, Diputación Provincial de Zaragoza

Un oficio que definió al pueblo durante siglos

La tradición alfarera de Muel tiene raíces muy antiguas, ligadas a la etapa mudéjar de la villa. Ya en el siglo XVI, los alfares ocupaban una extensión considerable del pueblo, y los relatos de la época describen que la práctica totalidad de sus vecinos se dedicaba a este oficio. El barro que se vendía en Zaragoza salía, en buena parte, de los hornos de Muel.

Durante los siglos XVII y XVIII, la actividad siguió creciendo, con numerosos talleres en funcionamiento y generaciones enteras de familias dedicadas a dar forma y color al barro.

El sello visual de la cerámica de Muel: reflejo, azul y blanco

Lo que hizo especial a la cerámica de Muel no fue solo su volumen de producción, sino su estilo. Sus piezas se hicieron reconocibles por el característico reflejo metálico y por decoraciones en verde y azul sobre un fondo de esmalte blanco de estaño, con motivos de clara influencia mudéjar.

Ese contraste de azul intenso sobre blanco no era un simple recurso decorativo: era, en la práctica, la firma visual de todo un pueblo alfarero, la manera en que Muel se distinguía de otros centros cerámicos aragoneses de la época.

El golpe que estuvo a punto de acabar con la tradición

La historia de la cerámica de Muel no es solo de esplendor. En 1609, la expulsión de la población morisca —a la que pertenecía buena parte de la comunidad alfarera— supuso un golpe muy duro para la villa, que quedó prácticamente despoblada. La producción cerámica, ligada durante generaciones a esas familias, se vio gravemente afectada.

Aunque el oficio logró resistir gracias a la repoblación posterior, el declive fue lento pero imparable a lo largo del siglo XIX. Los últimos alfareros en activo pertenecieron a una misma familia, y a mediados del siglo XX ya no quedaba en Muel ni un horno ni un artesano dedicado a este oficio. Una tradición de siglos estuvo, literalmente, a un paso de desaparecer para siempre.

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1964: la recuperación de un oficio que parecía perdido

La historia podría haber terminado ahí. Sin embargo, en 1964 la Diputación de Zaragoza impulsó la creación del Taller Escuela de Cerámica de Muel, con el objetivo de recuperar y salvaguardar unas técnicas que estaban a punto de perderse por completo.

Desde entonces, sus artesanos reproducen y decoran piezas siguiendo los mismos materiales y procedimientos que se empleaban siglos atrás, y el taller se ha convertido en un referente de formación, exposición y venta de cerámica tradicional, manteniendo viva una identidad que forma parte de la historia de Muel tanto como su patrimonio religioso o hidráulico.

Plato de cerámica contemporánea de Muel en tonos verdes, para la conmemoración del 25º aniversario de la Banda de Música de Muel en 2010.

De la tradición alfarera a nuestra línea Ermita de Muel

Cuando diseñamos nuestra línea de Ermita de Muel —las bolsas de algodón orgánico y camisetas que rinden homenaje al patrimonio local—, quisimos que el pueblo estuviera presente no solo en el motivo, sino también en los colores. No es casualidad que una de nuestras referencias se llame Azul Clásico: ese contraste de azul sobre fondo claro tiene mucho que ver con la identidad visual que durante siglos definió a la cerámica de Muel.

Es nuestra manera de conectar un oficio que estuvo a punto de perderse con productos que la gente puede llevar hoy en su día a día, igual que hicimos al recuperar la historia de la Ermita y la presa romana en nuestro artículo anterior.

Puedes conocer la colección completa en nuestra sección de Ermita de Muel, y descubrir la historia de la fuente y la presa romana en nuestro artículo Ermita de Muel, y descubrir la historia de la fuente y la presa romana en nuestro artículo Historia y Cultura de Muel: la Ermita de Nuestra Señora de la Fuente.

Preguntas frecuentes

¿Se puede visitar el Taller Escuela de Cerámica de Muel?
Sí, el taller mantiene actividad abierta al público, con piezas a la venta y actividades formativas a lo largo del año.

¿Por qué desapareció la cerámica de Muel durante tantos años?
El declive comenzó con la expulsión de la población morisca en 1609-1610 y se prolongó durante el siglo XIX, hasta que a mediados del siglo XX ya no quedaba actividad alfarera en el municipio.

¿Qué relación tiene esta historia con Adiario Store?
Como negocio de Muel, nos identificamos con el patrimonio del pueblo. Nuestra línea Ermita de Muel, incluida la referencia Azul Clásico, se inspira en esa identidad visual y cultural local.

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